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sábado, 20 de febrero de 2016

El cantautor isleño Manuel Carrasco, Medalla de Andalucía tras doce años de carrera musical, agota todas las entradas de su concierto de este domingo en Fibes

Jesús Álvarez Sevilla

Manuel Carrasco (Isla Cristina, 1981) se siente muy orgulloso de recibir la Medalla de Andalucía que le ha concedido el Gobierno andaluz, tras doce años de exitosa carrera profesional. Y también se declara feliz, muy feliz, de volver a cantar en Sevilla (el domingo en Fibes a las 20,30 horas), una ciudad a la que adora y que siempre le corresponde. Tras triunfar en la segunda edición de Operación Triunfo (2003) y publicar seis discos y vender más de medio millón de copias en España e Iberoamérica, el músico onubense reconoce en esta entrevista que el miedo es su fiel compañero de viaje y el que le ayuda a tomar sus mejores decisiones, tras mirarle a los ojos y vencerlo, dice.

—¿Le hace ilusión volver a cantar en Sevilla, una ciudad donde siempre se han agotado las entradas de sus conciertos?

—Me hace muchísima ilusión porque Sevilla es la ciudad con más arte de España y la ciudad con más artistas por metro cuadrado de España. Siempre me siento muy a gusto allí y muy querido por el público.

—Mirando atrás: ¿se esperaba llegar a donde ha llegado o aún no se ha despertado del sueño?

—Digamos que el sueño se ha ido ampliando. Es cierto que en mis comienzos no me imaginaba que pudiera conseguir tantas cosas y haber llegado hasta aquí.

—¿Y qué es lo que cree que le ha traído hasta aquí?

—Mis ganas de triunfar en la música y creer que se puede conseguir las cosas que uno sueña. Pasito a pasito y dejándote el alma siempre.

—¿El talento no es suficiente para triunfar?

—Para nada. El talento es necesario pero no es suficiente. Hace falta mucha constancia, trabajo y humildad para aprender y crecer como persona y artista.

—Un director tan legendario como Clint Eastwood admite que pasó por ese momento en la vida en que nadie, absolutamente nadie, cree en ti. Y que nunca olvidará que pudo salir adelante y rodar películas, que luego ganarían muchos premios, a base de creer en sí mismo. ¿Eso le ha pasado también a usted?

—Sí, me ha pasado muchas veces en mi carrera, sobre todo al principio. Mucha gente me decía:«Pero hombre, ¿dónde vas?, ¿dónde te vas a meter?, Búscate algo serio».

—Y usted ni caso...

—Es que parece que los que triunfan son sólo los demás. Pues no. Son personas como nosotros. Yo tenía que intentarlo y cumplir conmigo mismo, con mi sueño, independientemente de que saliera bien o no. El intento me valía. En el intento no hay derrota, aunque no hubiera llegado a publicar ningún disco ni dar ningún concierto.
Ni abogado ni ingeniero

—¿Su familia aceptó desde el primer momento su afición a un mundo tan incierto como el de música o le dijo que primero se hiciera abogado o ingeniero?

—No, mi familia siempre me apoyó en esto, pero hay que tener en cuenta que nosotros teníamos pretensiones mucho más humildes. Somos cinco hermanos y yo fui el único que acabó la EGB y se sacó el graduado escolar. Lo de ser abogado o ingeniero era casi el más allá.

—¿Y qué hizo cuando acabó el graduado escolar?

—Me metí en un curso de FP de Electrónica, que me pareció lo peor del mundo. Creo que eso me ayudó a decidirme por la música y a coger la guitarra con más fuerza. Quería salir de ese curso cuanto antes y de la electrónica. Los números no eran lo mío. Luego pinté casas y reconozco que pintar me gustaba más que la electrónica.

—Si tuviera que presentarse a una entrevista de trabajo, ¿con qué cualidades se presentaría?

—Con las que me presento sobre el escenario. Mi constancia, la ilusión que tengo, el entusiasmo y las ganas que tengo de trabajar, de sorprenderme a mí mismo para sorprender luego a los demás. Y de darlo todo sobre el escenario

—¿Y cómo calificaría su voz en esa supuesta entrevista de trabajo?

—Eso es muy difícil. Quiero pensar que en general el conjunto de cosas que hago transmiten buenas sensaciones a la gente. No sé si es la voz, las letras o el conjunto. Pero quiero que eso que sale de mí tenga mucho que ver conmigo. Creo que con los años lo estoy consiguiendo. Cada vez soy más yo mismo sobre el escenario y en mis discos. Eso es lo que más me enorgullece de mi éxito.
Vencer el miedo

—El miedo es algo que aparece en muchas de sus canciones. ¿A qué tenía miedo cuando empezó a cantar y a qué sigue teniendo miedo ahora?

—Siempre hay miedo. El miedo es un fiel compañero mío, lo miro a los ojos e intento ganarle la batalla. Es una de las luchas con las que ya cuento. Y esas batallas contra el miedo me han servido para dar los mejores pasos de mi vida. Yo animo a todo el mundo a que lo intente y se enfrente a ese miedo. Siempre habrá momentos en que crees que no puedes, pero es ahí donde hay que mirarle a los ojos y vencerlo.

—¿Miedo al fracaso?

—Miedo al fracaso y a todo. Miedo a no poder, a no estar a la altura, a no cumplir con tus expectativas, a no conseguirlo. El miedo que nos pasa a todos.

—El amor es otro de sus temas preferidos. ¿Cree en el amor para toda la vida, siempre y todo el tiempo?

—El amor tiene que envolver la vida de cada persona. Sin amor la vida es mucho más triste y más plana. No es que el amor sea mi tema preferido, es que el amor es lo que mueve el mundo. Hay quien piensa que es el dinero pero se equivoca. No sólo el amor depareja:me refiero al amor en general, la amistad, el amor de los gestos, de los pequeños hechos. Esas son las cosas que nos llenan. Donde el amor está presente todos seremos mejores y más felices.

—Cuando le pasa algo en un bar o está hablando con un amigo o con una chica, ¿es de los que dice: «Esto me va a dar para una canción»?

—Sí. Todo lo que te pasa es importante y hay muchas cosas que apunto por si acaso. Por supuesto, al final no todo me vale y hay muchas cosas que se quedan en el tintero, pero compongo las letras de mis canciones con todas esas vivencias. Yo creo que nada pasa de largo en la vida.

—«No dejes de soñar», «Aprieta» o «Si miras a tu alrededor» son algunas de sus canciones que pueden animar a las personas que lo están pasando mal en este momento. ¿No le gustaría escribir una gran canción de denuncia social, sobre la desigualdad, la injusticia o la corrupción?

—Eso es algo que está ahí. Se trata de temas candentes pero creo que ya estamos un poco saturados de todo esto. Pones la tele o la radio, o ves un periódico, y es lo que hay. Es un tema un poco cansino y los españoles no somos tontos y ya sabemos quién mete la pata y quién no.

—Y la mano…

—Sí, la mano, sobre todo, y todo junto: todas las extremidades. Por eso yo prefiero basar más las canciones en lo que nos ayudar a cada uno a mejorar a nivel personal. Mis canciones son mucho más amplias y cada uno las puede utilizar como mejor le sirvan.

—Bruce Springsteen es uno de sus cantantes favoritos y es un tipo que hace canciones muy combativas. ¿No le gustaría emularlo con una canción dura, que llegue al tuétano?

—Me siento muy cerca de él. Además, tiene una infancia y un mundo que no están muy alejados del mundo donde yo me he criado. Un mundo de trabajadores y de buscavidas. Y de gente muy soñadora que consigue algunos sueños y otros no. En esas estamos. Me gustaría ver reflejado en mí esa autenticidad y esa forma de vivir y de pisar el escenario. Es una fuente de inspiración para mí.

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