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viernes, 19 de febrero de 2016

Flor de Sal Biomaris se reinventa con la incorporación de baños de magnesio y masajes con fango

El viento, las horas de sol y el agua son los factores indispensables para la formación de sal. Por eso, la historia de los municipios del litoral onubense va unida a la de la industria salinera y, por ende, de la conservera. Sin embargo, aunque son varias las salinas que aún permanecen en activo, tanto en Huelva como en el resto de Andalucía solo existen unas salinas marismeñas artesanales. Hablamos de Flor de Sal Biomaris.

Sal que se recoge de manera artesanal y que da lugar a diversos productos, también todos elaborados artesanalmente y a los que este año se sumará la puesta en marcha de una instalación para recibir baños de magnesio y la adecuación de una zona para masajes con fango. Estos son los próximos proyectos de Manuela Gómez, que tomó las riendas de la empresa en 2005 con la intención de volver a poner en valor la sal y con el hándicap que supone no haber trabajado hasta entonces fuera de casa. “Al principio todos me decían que era una locura meterme en una aventura como esta, que no sabría dirigir una empresa”, afirma; pero “a base de esfuerzo y de organizarme tal y como lo había hecho en la vida de ama de casa” lo logró, con su consiguiente satisfacción personal.

Para ello, Manuela contó con el asesoramiento de su padre, que había trabajado en las salinas hasta sus 83 años: “Me iba indicando día a día lo que tenía que mejorar, según él me equivocaba siempre –risas-”, pero también “reconocía cuando lo hacía bien; un ejemplo de ello fue cuando pusimos en valor la flor de sal. Él la tiraba al fondo del cristalizador porque pensaba que esa sal disminuía la producción de sal marina virgen”.

La flor de sal es la sal “gourmet”, con una textura suave, menos salada que la sal marina virgen, pero con múltiples oligoelementos y minerales esenciales. Su proceso de formación radica en aumentar los niveles de salinidad jugando con el viento, las horas de sol y el agua. Dependiendo del nivel de salinidad conseguido, se obtiene un tipo de sal u otro.

Más proyectos para este año

En Flor de Sal Biomaris trabajan la flor de sal, la sal marina virgen y las escamas. Además, a partir de ellas elaboran productos que van desde la flor de mar con especias, sales para los pies, desodorante de alumbre, lámparas y hasta jabones. Y no solo eso, como apunta Manuela, además de los baños de magnesio y la zona para masajes con fango, en este 2016 “tendremos agua salada para quien quiera realizar su propia sal, un pack con saleros y flor de sal con especias y fango para dar los masajes en casa”.

Isla Cristina, Ayamonte, Aracena, Gibraleón, Lepe o la capital son algunos de los puntos donde se pueden encontrar los productos, siendo su principal mercado el nacional. “Tenemos algún cliente en Inglaterra y Francia, pero es cierto que nos gustaría arraigarnos en ellos e incorporar a países asiáticos”, manifiesta Manuela.

Esa combinación de factores de los que nace la flor de sal (viento, horas de sol y agua) es la que marca su temporada de máxima producción, que no es otra que el periodo que abarca primavera y verano. Entonces pueden llegar a ser ocho las personas que trabajan en las salinas para dar salida a toda la producción, que se cuenta por toneladas. El año pasado fueron 15 de flor de sal, 200 de sal marina virgen y 10 de escamas. María J. Pérez

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