La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a 19 años y medio de prisión a los cinco acusados de un delito de lesiones con uso de instrumento peligroso y de dos faltas de maltrato de obra (concurriendo el agravante de abuso de superioridad) por propinar una brutal paliza a tres jóvenes isleños durante el verano de 2007.
La sentencia, a la que ha tenido acceso Huelva Información, asume como hechos probados que minutos antes de las 06:55 del 15 de julio de 2007 -en plena celebración de las fiestas del Carmen de Isla Cristina- una de las víctimas, M.J.C.C., tuvo un incidente con uno de los acusados, D.R.A., en el interior de la caseta municipal Eternia, instalada para tal ocasión en la Avenida Parque. M.J.C.C. se ausentó de la carpa acompañado por dos amigos, O.F.R. y F.J.M.F.
Al percatarse de su marcha, D.R.A., J.M.A.G., M.J.S.C. (los tres sin antecedentes), A.M.A.S. (condenado en 2007 por robo), y A.M.R. (con antecedentes por otro delito de lesiones) salieron de la caseta acompañados por "diez o quince personas más, en grupo y de común acuerdo para agredir a M.J.C.C.". La multitudinaria pandilla se abalanzó sobre los tres chicos y procedió a golpearlos "de forma conjunta, con puños y patadas". En un descuido de los agresores, O.F.R. y F.J.M.F. lograron escapar de la dolorosa avalancha de golpes.
De este modo, M.J.C.C. -el verdadero objetivo de los procesados, ya que se había enfrentado a uno de ellos en la caseta- se quedó solo ante el peligro. Durante un lapso de tiempo indeterminado, pero que a la víctima debió hacérsele eterno, los cinco acusados y los individuos que les acompañaban continuaron golpeándole. Las patadas y los puñetazos impactaban en el cuerpo malherido del joven. Consiguieron que, desfallecido, cayera al suelo.
Insatisfechos aún con el resultado de la paliza, el quinteto y sus secuaces lo levantaron para que continuara el festival de violencia. En un punto de esa vivencia interminable, A.M.A.S. alcanzó una de las innumerables botellas vacías que sembraban el suelo. Con ella golpeó en la cabeza y por la espalda a su víctima, provocándole una herida en la región parietal del cuero cabelludo. Aturdido por el impacto, M.J.C.C. logró a duras penas caminar para alejarse de sus atacantes, quienes le siguieron a corta distancia para lanzarle más botellas de cristal. Fue entonces cuando D.R.A. se le acercó con uno de los envases rotos y se lo clavó en el brazo derecho, causándole una herida cortante que le provocó una gran hemorragia -contenida por el torniquete que le realizó la persona que le auxilió en ese momento-.
Como resultado de la brutal paliza, M.J.C.C. presentaba una herida en la cara interna del brazo con sección de la arteria humeral, vena y nervio mediano, y otra en la cara interna del codo con sección completa del nervio cubital. Tuvo que ser intervenido quirúrgicamente y permanecer hospitalizado diez días, aunque la recuperación se prolongó durante seis meses. La víctima ha recibido la incapacidad permanente total para el ejercicio de su profesión habitual a consecuencia de las secuelas.
Aunque los magistrados de la Sección Tercera ratifican el grueso de los hechos probados, han absuelto a J.D.L.A. y E.L.A., condenados en primera instancia por el titular del Juzgado de lo Penal 1 de Huelva en marzo de 2011, por considerar que estos no formaban parte del grupúsculo agresor.
No obstante, el tribunal ha impuesto una pena de cuatro años y medio de prisión por un delito de lesiones con uso de instrumento peligroso a A.M.A.S. y D.R.A., respectivamente, a los que también atribuyen dos faltas de maltrato de obra, concurriendo el agravante de abuso de superioridad, por lo que deberán pagar 360 euros cada uno. Por su parte, M.J.S.C., A.M.R. y J.M.A.G. han sido condenados a tres años y medio de cárcel por el mismo delito y a 360 euros de multa por la falta.
En materia de responsabilidad civil, los cinco procesados tendrán que pagar 54.300 euros a la víctima principal, M.J.C.C., en concepto de indemnización.

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