Sin lugar a dudas, el viernes día nueve de noviembre ocurrió un gran acontecimiento en nuestro pueblo, puesto que una Hermandad Rociera nos visitaba, la de Sant Antoni de Portmany (Ibiza) y lo hacía con el mayor tesoro que se posee y que no es otro que el SIMPECADO.
Desde el Monumento al Marinero, encabezados por los tamborileros David Garzón Medina (de la Hermandad isleña) y José Manuel Clemente Rodríguez (de la Hermandad de Sant Antoni), y acompañados por miembros de la Junta de Gobierno de ambas Hermandades, estando en la Presidencia la Hermana Mayor, Manuela Donoso, el Presidente, Antonio Moreno Pérez, así como la Consejera de Participación Ciudadana del Consell Insular de Ibiza, Carmen Domínguez Arellano por parte de la Hermandad de Sant Antoni y el Hermano Mayor Juan Vázquez Malavé y el Presidente Francisco Amorós, por parte de la Hermandad Isleña, el Simpecado recorrió el trayecto por la Gran Vía hasta llegar a las puertas de la Parroquia de Los Dolores donde lo esperaba el Simpecado de la Hermandad isleña junto al Presidente del Consejo Isleño, Agustín P. Figuereo y la Alcaldesa Dª María Luísa Faneca
Después de saludarse ambos Simpecados, hicieron su entrada en el templo, unidos ambos, para saludar, en primer lugar, al Sagrario y, después, ser colocados en el Altar para la celebración de la Santa Misa que ambas hermandades iban a compartir presididas por nuestro párroco D. Carlos Javier Rodríguez Parra.
Una vez acabada la Eucaristía, de nuevo, el Simpecado de Sant Antoni de Portmany fue en Procesión, escoltado por faroles que portaban los Alcaldes de Carreta, hasta la Casa Hermandad isleña de la Plaza de San Francisco, donde fue recibido al toque de campana por los hermanos y hermanas que allí se habían congregado, quedando, definitivamente, expuesto para poder ser visitado una vez que se les rezó la Salve.
A las doce de la noche, como todos los viernes, al toque de la campana, se apagaron las luces de la Hermandad para cantar la Salve que corrió a cargo de MARCOS y FERNANDO ROMERO, de Valverde del Camino y, con ellos, la magia se apoderó espectacularmente de toda la Plaza por la Salve tan hermosa que interpretaron, de la cual son autores, y por el gran número de sevillanas que le siguieron al toque de un piano y una guitarra con la que se acompañaron, lo que hizo que, sin desmerecer a nadie pero como dijeron muchas de las personas que allí se reunieron, consiguieron que fuera una de las noches más bonitas que se han vivido en nuestra Casa Hermandad.
Luego vinieron los VIVAS compartidos de la Hermana Mayor de Sant Antoni y del Hermano Mayor de Isla, el intercambio de regalos y, por último, la despedida, no sin antes pasar una noche de convivencia importante, lo que hizo, sin duda alguna, que delante de los dos Simpecados, la poesía y el amor hacia Nuestra Madre del Rocío y el Pastorcito Divino se hiciera más grande entre todos los hermanos".

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